jueves, 7 de febrero de 2019

LAS EMOCIONES SE TRANSMITEN


Las buena vibración como la mala se contagia tan rápido como los virus de un resfriado, según apunta David Goleman en su libro Inteligencia social, donde menciona una serie de estudios que confirman que existe este contagio emocional. Uno de esos estudios demostró cómo las personas sometidas al experimento se iban contagiando de las emociones que veían en las fotografías, que se les mostraban, o de los individuos que entraban en contacto con ellas. Todos podemos ser portadores y transmisores de estas emociones, aunque no siempre somos conscientes de ello. Hay  personas con habilidad para contagiar su tristeza, su mal humor, su envidia o egoísmo, al igual que hay otras capaces de impregnarnos de su entusiasmo e ilusión por la vida. Lo que sí nos resulta más fácil de identificar son los efectos que los otros dejan en nosotros.
     Cabe decir que la buena noticia es que la emoción más contagiosa es la alegría y su expresión más evidente es la risa, por eso se dice que la risa es la distancia más corta que se puede encontrar entre dos personas, además, si educamos nuestras emociones podemos conseguir contagiar deliberadamente emociones positivas a los demás. Por lo que vale decir,  la  autoeducación emocional es importante no reprimirlas, ya que una emoción reprimida se parece mucho al agua estancada, hay que vivirlas sin juzgarlas, tanto el miedo, como la tristeza, como la tan temida vergüenza, no se pueden contener solo los sentimientos que consideramos 'negativos', de forma automática se bloquean también las 'positivas'; podemos tener la sensación de que cuando ocurren cosas buenas en nuestra vida no somos capaces de disfrutar todo lo que nos gustaría.

     Por lo tanto, hay que empezar a prestar mucha más atención a las emociones que tenemos, darnos cuenta de si podemos habernos contagiado de una persona con la que hemos estado. Pero después de analizar las emociones es vital aprender a dejarlas marchar y ser conscientes de la responsabilidad que tenemos en su propagación en nuestro entorno más cercano. Esto condiciona inevitablemente tus relaciones sociales, tanto profesionales, como personales. Si eres el mal rollero de tu institución, tus compañeros, puede que de forma inconsciente, se irán alejando poco a poco de ti. Si eres el amargado de tu grupo de amigos, te querrán mucho, pero entiende que no se desvivan por pasar tiempo contigo sabiendo que solo les vas a contar tu visión negativa de la vida. Cabe decir que, cuando se está con una persona negativa, también se puede tomar la decisión consciente de no dejarse llevar hacia abajo e intentar transmitirle emociones positivas de amor y alegría. Porque como hemos dicho antes, no hay nada más contagioso como la risa y no hay nada como la risa para dar serenidad, por lo que se hace necesario distinguir entre conocer las propias emociones y el controlarlas.



     Siguiendo en este orden de ideas, para desarrollar la conciencia emocional es imprescindible disponer de palabras para denominar las emociones. Una carencia de esta habilidad nos impide tomar conciencia de nuestras emociones y, por consiguiente, controlarlas. De esto se deriva la importancia de potenciar el desarrollo del vocabulario emocional desde el sistema educativo, por lo que uno de los aspectos importante es la motivación. Finalmente podemos decir que enseñamos educación emocional queramos o no. Todos la hemos recibido y todos la transmitimos, ya que se da por ósmosis o contagio, aunque no haya un propósito intencionado o formal. Si nuestras actitudes y hábitos emocionales son sanos, transmitimos una educación emocional sana,  si no lo son, transmitimos una educación emocional insana. Pero siempre hay transmisión emocional, ya que el primer requisito indispensable para que sea sana es la autoconciencia emocional del educador, es la que evita que nuestras emociones nos manejen a ciegas y que las proyectemos también a ciegas sobre los estudiantes y sobre los otros.

















ACTIVIDADES INDIVIDUALES ACERCA DE LAS EMOCIONES

LAS EMOCIONES       Una  emoción,  es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de...