sábado, 23 de febrero de 2019

ACTIVIDADES INDIVIDUALES ACERCA DE LAS EMOCIONES

LAS EMOCIONES

      Una emoción, es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodeaEs un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.
       En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación. Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. De todas formas, es difícil saber a partir de la emoción cual será la conducta futura del individuo, aunque nos puede ayudar a intuirla.
     Cabe decir que apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos emociones básicas como el miedo, el enfado o la alegría. Algunos animales comparten con nosotros esas emociones tan básicas, que en los humanos se van haciendo más complejas gracias al lenguaje, porque usamos símbolos, signos y significados. Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.

      Es importante señalar que existen 6 categorías básicas de emociones: como el Miedo, que es la anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad; la Sorpresa, viene a ser un sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa. El Asco o Aversión trata de un disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión, la Ira no es más que  la rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad. La Alegría es diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad y la Tristeza son  pena, soledad, pesimismo.

    
 Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones, ya que el miedo tendemos  hacia la protección, la sorpresa  ayuda a orientarnos frente a la nueva situación, el Asco o Aversión nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante, la Ira nos induce hacia la destrucción, la Alegría, nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien) y la Tristeza nos  motiva hacia una nueva reintegración personal.
PARTICIPANTE  
NURIA PARRA
C.I. 813179



6 TIPOS DE EMOCIONES

     En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.


      Los humanos tenemos 42 músculos diferentes en la cara. Dependiendo de cómo los movemos expresamos unas determinadas emociones u otras. Hay sonrisas diferentes, que expresan diferentes grados de alegrías. Esto nos ayuda a expresar lo que sentimos, que en numerosas ocasiones nos es difícil explicar con palabras. Es otra manera de comunicarnos socialmente y de sentirnos integrados en un grupo social. Hemos de tener en cuenta que el hombre es el animal social por excelencia.

     
     Las diferentes expresiones faciales son internacionales, dentro de diferentes culturas hay un lenguaje similar. Podemos observar como en los niños ciegos o sordos cuando experimentan las emociones lo demuestran de forma muy parecida a las demás personas, tienen la misma expresión facial. Posiblemente existan unas bases genéticas, hereditarias, ya que un niño que no ve no puede imitar las expresiones faciales de los demás. Aunque las expresiones también varían un poco en función de la cultura, el sexo, el país de origen etc. Las mujeres tienen más sensibilidad para captar mejor las expresiones faciales o las señales emotivas y esta sensibilidad aumenta con la edad. Otro ejemplo son los rostros de los orientales, especialmente los japoneses, son bastante inexpresivos, pero es de cara a los demás, porque a nivel íntimo expresan mejor sus emociones.
   Fidel Teran


                                       LAS EMOCIONES SE TRANSMITEN.

La emoción como una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. También como el interés, generalmente expectante, con que se participa en algo que está ocurriendo. La buena noticia es que la emoción que  más  se transmite es la alegría y su expresión más evidente es la risa, por eso se dice que la risa es la distancia más corta que se puede encontrar entre dos personas. Además, si educamos nuestras emociones podemos conseguir contagiar deliberadamente emociones positivas a los demás.
El contagio emocional ocurre tanto en circunstancias agradables como de conflicto, es inevitable y sucede sin necesidad de que nadie diga nada. Por ejemplo, en una oficina, las personas que trabajan juntas comparten sin querer sentimientos y estados de ánimos ya sean positivos o negativos. Quienes más contagian a los demás son las personas emocionalmente más expresivas y los líderes. Estamos compuestos de diferentes dimensiones, de alma y cuerpo, podemos pensar que son distintas, pero aunque no lo creamos, existen mecanismos parecidos ya que están íntimamente conectados.
Parece que imitar acciones o actitudes o hacer lo que hacen los demás en determinadas situaciones nos ayuda a saber qué es exactamente lo que tenemos que realizar para adaptarnos eficazmente y con el mejor resultado posible.

                                                                                                        Mirna Barrueta









      








CÓMO INFLUYEN LAS EMOCIONES EN EL APRENDIZAJE?

     Para que un recuerdo se consolide en nuestra memoria necesita de algo fundamental: estar asociado a una emoción. Durante toda nuestra existencia aprendemos infinidad de cosas, pero con el paso del tiempo solo algunas perdurarán en nuestros recuerdos, y la emocionalidad es la principal responsable de que esto suceda. Los aprendizajes generados en la vida cotidiana o dentro de un aula que se encuentran asociados a sentimientos ya sean positivos (como la alegría o el orgullo) o negativos (como el miedo o la tristeza)- son los que permanecerán en nuestra memoria.
      En el aprendizaje dentro de un espacio educativo nunca olvidaremos si alguna vez fuimos fastidiados por algunos compañeros, como tampoco desaparecerán de nuestra memoria esos docentes y profesores que ponían tanto énfasis y entusiasmo en enseñarnos. Por esta razón, ir a aprender en ambientes motivadores no solo nos predispondrá de mejor forma a estudiar, sino que también perdurarán esos conocimientos mucho más tiempo en nuestra memoria.
     Por el contrario, cuando en los espacios educativos percibidos como agresivos o estresantes nos dificultará concéntranos y gran parte de la información brindada en las clases desaparecerá. La presencia de focos en los cuales nuestra atención se desvié -como el miedo al recreo (por tener que soportar compañeros molestos) o la obligación de asistir a una clase en donde el profesor nos exija por encima de nuestra capacidad- convertirá el espacio de aprendizaje en un lugar de olvido de los conocimientos que se deben adquirir. No solo por la gran dificultad de concentrarnos, sino también porque el estrés afecta negativamente la comunicación de las neuronas (principalmente a las espinas dendríticas -área de recepción de los impulsos nerviosos-), proceso vital para el aprendizaje y la memoria.
    

      Por lo que  uno de los principales objetivos de la educación debe ser crear ambientes educativos emocionalmente positivos y de colaboración, algo que ayudará a los niños a recordar más y también fomentará un proceso de enseñanza asociado a la alegría y felicidad. Es fundamental asociar la educación al bienestar y felicidad. Los ámbitos educativos deben caracterizarse por mostrar día a día alegría y risa, además de combatir el estrés y los estados emocionales negativos. Reír es una de las mejores formas de promover la interacción positiva con los otros, ya que es un lenguaje universal que fortalece los lazos afectivos y, conjuntamente, tiene muchos otros beneficios.
     Finalmente se puede decir que las emociones en el aprendizaje juegan un papel fundamental. Ellas facilitan la consolidación de los recuerdos. Aquellas experiencias que están asociadas a una elevada emocionalidad perduran con mayor facilidad en nuestra memoria. Aprender va de la mano de sentir. Por este motivo, aquellas clases en las que el alumno experimenta e interrelaciona el aprendizaje con un amplio abanico de aspectos vitales, generan un mayor impacto y, con ello, una mayor consolidación de los contenidos.

                                                                                                          YELITZA TAPIA


Las Emociones Como Señales Existenciales: 

El Sexto Sentido


      Todas las emociones son un instrumento valiosísimo puesto que nos brinda información existencial. Yo sostengo que son el sexto sentido que nos permite percibir lo importante en nuestra vida. Fíjate, voy a evidenciar esto con una pregunta. Piensa en tu trabajo, tu hobbie o tu actividad favorita y respóndeme: ¿cuál de los 5 sentidos te dice que tu trabajo es lo que te gusta? ¿Es porque te gusta su aroma que lo elegiste? ¿Tiene rico sabor? ¿Acaso una textura suave? ¿Lindo color? ¡No! Estoy seguro que no elegiste tu trabajo o hobbie por su textura o por como huele, sabe, suena o luce. Es una sensación de disfrute especial que experimentamos cuando hacemos algo lo que nos indica que esa actividad nos gusta, y no lo sentidos. Todos recordamos ese pasaje donde el zorro le decía al Principito: “No se ve bien si no es con el corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos”. Las cosas importantes o esenciales las “vemos” con las emociones, nuestro “sexto sentido”. A mis pacientes siempre les digo: “El camino hacia tus objetivos está señalizado por dentro, jamás por fuera”. Es decir, no es lo que papá, mamá o la sociedad espera para lo que has de elegir, sino lo que dicte tu corazón.
     En algunos casos esas señales del corazón son muy claras e intensas y casi no hay lugar a dudas respecto de cuál es el propósito en la vida de esa persona. Sin embargo, en mi experiencia y en la de mis consultantes, casi siempre existe un gran porcentaje de incertidumbre en todo lo que hacemos, sobre todo cuando nos estamos iniciando en algo. No siempre estamos tan seguros de que las señales de las emociones sean las correctas. Es que pocas veces, o más bien nunca, tenemos garantías de cómo resultará todo. Y ante esta inseguridad suelen cobrar fuerzas las opiniones de terceros donde los “deberías” provenientes de padres, sociedad e instituciones suelen ser mandatos muy fuertes que en muchos casos nos desorientan aún más.
       Estas señales existenciales son simplemente emociones que van indicándote cómo te sentís respecto de algo. Puede que al imaginarte haciendo algo sientas una sensación de bienestar, o bien puede que lo sientas una vez que estés haciendo efectivamente esa actividad. Estas señales constituyen justamente tu vocación. La palabra vocación proviene del latín “vocare”, que significa llamar, convocar. La vocación es un llamado interior a hacer algo que seguramente será tan único e irrepetible como tu mismo.
     No siempre entendemos estas señales en el momento, sino que las terminamos de comprender luego de un tiempo. Se trata de tener perspectiva y mirar más allá de nuestro horizonte. Creo que las emociones están ahí para decirnos hacia dónde mirar, a pesar de que carezcamos de explicaciones racionales, porque como decía Pascal: “El corazón tiene razones que la razón nunca entenderá”. En otras palabras, quizá no estemos entendiendo pero sí sintiendo. Intento decirte que el sentir y el intuir son herramientas de orientación existencial valiosísimas. La razón puede ayudarte a resolver problemas a corto plazo y hasta varios días vista, pero las emociones te indican la dirección final. ¡Justamente eso significa la palabra sentir! Sentir viene del término latino “sent”, que significa ir delante, tomar una dirección; y de “sentire”, que significa tener buen juicio, tener una opinión acertada.
     En este punto es crucial explicar que por “escuchar a tu corazón y guiarte por tus emociones” no me refiero a una postura hedonista que te habilite a hacer lo que se te cante cuando quieras. Tampoco me refiero a buscar constantemente pasarla bien con amigos, en fiestas, viendo tele, jugando video juegos, consumiendo sustancias o evadiendo responsabilidades. Hago la aclaración porque es común que cuando les pregunto a algunos adolescentes qué les gusta hacer o cuál es esa actividad que los apasiona, me respondan: “me encanta ver tele y jugar a la playstation”, “me encanta salir con amigos al boliche” o “me encanta fumar”. Bien, estos no son ni por cerca indicadores de lo que te gusta hacer o del propósito de tu vida, sino que son más bien placeres efímeros que ocasionalmente pueden desviarte de tus objetivos. Si bien sirven para relajarnos y distendernos, también pueden eclipsar los mensajes del corazón. De modo que no estoy promoviendo un simple mensaje del tipo “hacé lo que sientas”, porque esto es más bien escuchar los impulsos del instante y no tus sentimientos (que son mucho más estables).
      Cuando conoces bien el significado de cada emoción y ante qué estímulo utilizarla, es cuando puedes ir construyendo el camino que te llevará a alcanzar la felicidad.

                                                    
                                                                                PARTICIPANTE 
                                                                          TARSI  JIMENEZ


       
                                                                                                                        

VIDEO GRUPAL "LAS EMOCIONES"










VIDEO  LAS EMOCIONES SE TRANSMITEN






PRESENTACIÓN EN PREZI






En este link podrán visualizar nuestra presentación en Prezi



        https://prezi.com/p/igkzvukkx-iv/?           fbclid=IwAR3NqfpCALMLmW9wxWyFEqSPEDKIyZlvykzEvTdcBT0ocjoIFpK9Jj-axsA

PRESENTACIONES INDIVIDUALES

jueves, 7 de febrero de 2019

LAS EMOCIONES SE TRANSMITEN


Las buena vibración como la mala se contagia tan rápido como los virus de un resfriado, según apunta David Goleman en su libro Inteligencia social, donde menciona una serie de estudios que confirman que existe este contagio emocional. Uno de esos estudios demostró cómo las personas sometidas al experimento se iban contagiando de las emociones que veían en las fotografías, que se les mostraban, o de los individuos que entraban en contacto con ellas. Todos podemos ser portadores y transmisores de estas emociones, aunque no siempre somos conscientes de ello. Hay  personas con habilidad para contagiar su tristeza, su mal humor, su envidia o egoísmo, al igual que hay otras capaces de impregnarnos de su entusiasmo e ilusión por la vida. Lo que sí nos resulta más fácil de identificar son los efectos que los otros dejan en nosotros.
     Cabe decir que la buena noticia es que la emoción más contagiosa es la alegría y su expresión más evidente es la risa, por eso se dice que la risa es la distancia más corta que se puede encontrar entre dos personas, además, si educamos nuestras emociones podemos conseguir contagiar deliberadamente emociones positivas a los demás. Por lo que vale decir,  la  autoeducación emocional es importante no reprimirlas, ya que una emoción reprimida se parece mucho al agua estancada, hay que vivirlas sin juzgarlas, tanto el miedo, como la tristeza, como la tan temida vergüenza, no se pueden contener solo los sentimientos que consideramos 'negativos', de forma automática se bloquean también las 'positivas'; podemos tener la sensación de que cuando ocurren cosas buenas en nuestra vida no somos capaces de disfrutar todo lo que nos gustaría.

     Por lo tanto, hay que empezar a prestar mucha más atención a las emociones que tenemos, darnos cuenta de si podemos habernos contagiado de una persona con la que hemos estado. Pero después de analizar las emociones es vital aprender a dejarlas marchar y ser conscientes de la responsabilidad que tenemos en su propagación en nuestro entorno más cercano. Esto condiciona inevitablemente tus relaciones sociales, tanto profesionales, como personales. Si eres el mal rollero de tu institución, tus compañeros, puede que de forma inconsciente, se irán alejando poco a poco de ti. Si eres el amargado de tu grupo de amigos, te querrán mucho, pero entiende que no se desvivan por pasar tiempo contigo sabiendo que solo les vas a contar tu visión negativa de la vida. Cabe decir que, cuando se está con una persona negativa, también se puede tomar la decisión consciente de no dejarse llevar hacia abajo e intentar transmitirle emociones positivas de amor y alegría. Porque como hemos dicho antes, no hay nada más contagioso como la risa y no hay nada como la risa para dar serenidad, por lo que se hace necesario distinguir entre conocer las propias emociones y el controlarlas.



     Siguiendo en este orden de ideas, para desarrollar la conciencia emocional es imprescindible disponer de palabras para denominar las emociones. Una carencia de esta habilidad nos impide tomar conciencia de nuestras emociones y, por consiguiente, controlarlas. De esto se deriva la importancia de potenciar el desarrollo del vocabulario emocional desde el sistema educativo, por lo que uno de los aspectos importante es la motivación. Finalmente podemos decir que enseñamos educación emocional queramos o no. Todos la hemos recibido y todos la transmitimos, ya que se da por ósmosis o contagio, aunque no haya un propósito intencionado o formal. Si nuestras actitudes y hábitos emocionales son sanos, transmitimos una educación emocional sana,  si no lo son, transmitimos una educación emocional insana. Pero siempre hay transmisión emocional, ya que el primer requisito indispensable para que sea sana es la autoconciencia emocional del educador, es la que evita que nuestras emociones nos manejen a ciegas y que las proyectemos también a ciegas sobre los estudiantes y sobre los otros.

















ACTIVIDADES INDIVIDUALES ACERCA DE LAS EMOCIONES

LAS EMOCIONES       Una  emoción,  es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de...